Red Seguridad 112

128 red seguridad primer trimestre 2026 expertos Carlos Juarros Huerga CTO de Globalthy José Carlos Lledó Gerente de Ciberseguridad de CBNK Banco Jaime López Ostio Global Head of IT de FAES Farma En el actual escenario geopolítico, España y la Unión Europea deben consolidar su independencia tecnológica mediante tres pilares críticos. Primero, la protección de la cadena de suministro; reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios en infraestructuras cloud y semiconductores es vital para garantizar un control real sobre nuestros activos digitales. Segundo, la convergencia entre ciberseguridad y resiliencia operativa. La implementación del marco NIS2 y el desarrollo de espacios de datos blindados sobre infraestructuras cloud federadas permitirán una respuesta coordinada ante amenazas híbridas que pongan en jaque servicios esenciales, como la salud o la energía. Por último, el impulso de una inteligencia artificial confiable y autonomía algorítmica. Como CTO de Globalthy, entiendo que la innovación debe nacer “segura por diseño”. Invertir en talento local y estándares de certificación europeos no es solo una medida de protección, sino un motor de competitividad. La seguridad no debe ser un freno, sino el cimiento de una Europa digitalmente robusta. En un contexto geopolítico inestable, España y la Unión Europea deben centrar sus esfuerzos en una estrategia de ciberseguridad que refuerce su autonomía tecnológica y la respuesta ante amenazas híbridas sofisticadas. En primer lugar, es esencial proteger infraestructuras críticas, tales como energía, telecomunicaciones, finanzas o transporte, cada vez más expuestas a ciberataques con motivaciones geopolíticas e impacto en la economía real. En segundo lugar, Europa debe apostar por la soberanía tecnológica, reduciendo la dependencia de proveedores externos en semiconductores, inteligencia artificial o criptografía. Esto exige invertir en capacidades propias y fortalecer la seguridad de la cadena de suministro digital. Asimismo, es prioritario potenciar la ciberdefensa y la cooperación entre Estados miembros, mejorando el intercambio de inteligencia y la coordinación ante incidentes a gran escala. Todo ello sin olvidar la formación de talento especializado y la concienciación, pues la resiliencia digital depende, fundamentalmente, de las personas. España y la Unión Europea deberían concentrar sus esfuerzos en reforzar la resiliencia de infraestructuras críticas, reducir dependencias tecnológicas externas y desarrollar capacidades propias de ciberdefensa avanzadas. Las estrategias europeas tienen que priorizar la protección de sanidad, energía, transporte, administración pública y comunicaciones, como pilares de la resiliencia democrática y económica. Esto exige elevar el cumplimiento NIS2, desplegar redes de SOC interconectados y mejorar la gestión coordinada de crisis y grandes ciberincidentes. La Unión Europea también tiene que reducir dependencias en tecnologías críticas y fortalecer una base tecnológica e industrial de defensa propia. Esto implica orientar inversión, certificación y compras públicas a soluciones europeas seguras y apoyar centros de competencia e I+D en ciberseguridad. Considero crítico cerrar la brecha de talento con academias de competencias, formación avanzada y marcos que consoliden un “derecho a la ciberseguridad” para ciudadanía y empresas.

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