Red Seguridad 112

red seguridad primer trimestre 2026 127 expertos Jaime González Director de Seguridad y Transformación de Grupo Eulen Adolfo Hernández Director de Operaciones de Seguridad de Sabadell Digital Arturo Huamán Bohórquez Security & Loss Prevention Manager de Game La Unión Europea ha avanzado en la consolidación de marcos y leyes de obligado cumplimiento para elevar y mantener un nivel adecuado de ciberseguridad; prueba de ello es la Directiva NIS2. En mi opinión, ahora es momento de adoptar un enfoque más proactivo, orientado hacia la seguridad de las operaciones, de forma que se unifiquen esfuerzos y se trabaje conjuntamente en la prevención, detección y respuesta frente a amenazas y ataques. En este sentido, debe existir una colaboración estrecha y continua en términos de ciberdefensa, facilitando la implantación de medidas a aquellas organizaciones que no disponen de recursos suficientes para ello. España y Europa deben consolidar su ciberseguridad y ciberdefensa vertebradas sobre cuatro ejes fundamentales: Reducir la dependencia tecnológica de terceros extracomunitarios, impulsando capacidades propias en cloud, semiconductores, inteligencia artificial o computación cuántica. Esto es esencial para garantizar una soberanía digital operativa real. Garantizar la resiliencia de infraestructuras críticas. Fomentar la colaboración público-privada y la integración de capacidades civiles y militares entre Estados miembros, bajo un marco europeo que brinde una respuesta integral ante amenazas híbridas. I+D y retención de talento especializado: sin especialistas, liderazgo técnico ni cultura de seguridad, no habrá capacidad sostenida. En definitiva, debemos pasar de una aproximación regulatoria a una visión más ejecutiva: menos dependencia, más capacidad industrial y mayor preparación operativa. En el contexto actual, España y la Unión Europea deben priorizar una estrategia común capaz de responder a una ciberdelincuencia que actúa sin fronteras y a una velocidad que las estructuras actuales no pueden seguir. Un ejemplo claro son las estafas de vishing en comercios, donde los delincuentes consiguen que empleados compren tarjetas digitales con dinero de la empresa o incluso del suyo propio. Aunque cada tarjeta tiene un identificador único y sería posible trazar su uso, la investigación se bloquea cuando intervienen empresas con sede en otros países, generando demoras que hacen perder la oportunidad de seguir el rastro. Por eso es imprescindible avanzar hacia una Europa unida en datos, trazabilidad y colaboración. De hecho, la reciente operación coordinada por Europol contra el foro LeakBase demuestra que, cuando la cooperación internacional es real, es posible desmantelar redes que operan en múltiples jurisdicciones y proteger mejor a ciudadanos y empresas.

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