126 red seguridad primer trimestre 2026 expertos Juan Carlos Gómez Director de Seguridad (CISO & CSO) de Telefónica Tech Mariano González Espín CISO. Profesor de Estrategia de Ciberseguridad en la Escuela Internacional de Postgrados David González CISO de Coren Europa debe priorizar la soberanía digital en inteligencia artificial (IA), ya que la IA será un elemento decisivo tanto para la ciberseguridad como para la ciberdefensa. Esto implica reducir dependencias externas en toda la cadena tecnológica necesaria para desarrollarla y operarla: capacidad energética para centros de datos, infraestructuras de computación, semiconductores avanzados, memorias y acceso seguro a las materias primas críticas necesarias para su fabricación. Al mismo tiempo, la Unión Europea debería reforzar la seguridad de la cadena de suministro tecnológica, garantizando que los sistemas, componentes y proveedores estratégicos estén protegidos frente a interferencias, sabotajes o dependencias geopolíticas. Finalmente, será clave impulsar y retener talento especializado en áreas como IA, ciberseguridad, criptografía y computación avanzada. Sin una base sólida de capital humano y capacidades tecnológicas propias, Europa difícilmente podrá construir una arquitectura digital verdaderamente autónoma, resiliente y capaz de proteger sus intereses estratégicos. España y la Unión Europea deberían reforzar su soberanía tecnológica para garantizar la seguridad digital y la ciberresiliencia. Esto requerirá disminuir la dependencia de proveedores no europeos y asegurar que las infraestructuras críticas se desarrollen y protejan dentro del ámbito comunitario. Para ello, sería necesario invertir en infraestructuras digitales propias, como nubes soberanas y centros de datos europeos, capaces de alojar servicios esenciales bajo normativas europeas. Otro pilar fundamental es el impulso de tecnologías estratégicas propias, como la criptografía avanzada, los modelos de inteligencia artificial, las comunicaciones seguras y la computación cuántica, que son esenciales para proteger datos ante amenazas globales. Asimismo, Europa debe fortalecer su industria de ciberseguridad para contar con herramientas propias de detección, respuesta e inteligencia frente a ciberataques. Finalmente, promover el talento y la investigación en ciberdefensa es clave para construir una Europa más autónoma, resiliente y preparada para defender sus intereses. La suspensión hace un año de operaciones cibernéticas ofensivas de Estados Unidos contra Rusia ha dejado a Europa sin paraguas de disuasión en el ciberespacio, mientras los ataques a infraestructuras críticas europeas se intensifican. El mensaje es claro: la autonomía en ciberdefensa ya no es una opción, es una urgencia. La Unión Europea avanza con nuevas leyes de ciberseguridad y resiliencia, la transposición de NIS2 y la transición a criptografía postcuántica antes de 2030, pero el reto estructural persiste: tres hiperescalares estadounidenses controlan el 65 por ciento del cloud europeo. España, con 1.157 millones aprobados en ciberseguridad, un nuevo Centro Nacional y la segunda mayor red de centros de ciberseguridad del mundo, está bien posicionada para liderar. La ventana de oportunidad es ahora. Soberanía tecnológica y cloud, capacidad ofensiva conjunta, preparación cuántica y protección industrial OT/IT son las cuatro batallas que decidirán si Europa es sujeto o víctima del nuevo orden digital.
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