red seguridad primer trimestre 2026 125 expertos Jesús Fernández López Responsable de Sistemas de Información, Comunicación e Informática en Mercasevilla Javier Galindo Alduán CISO de Moeve Mikel García CISO, Board Advisor in Cybersecurity, Technology Risk & Corporate Governance de Venanpri Group España y la Unión Europea deberían priorizar especialmente la protección de infraestructuras críticas y servicios esenciales, entre los que se encuentra la cadena de suministro alimentario. De hecho, infraestructuras como Mercasevilla, integradas en la Red de Mercas, desempeñan un papel estratégico en el abastecimiento mayorista de alimentos a millones de ciudadanos. La progresiva digitalización de los procesos logísticos, comerciales y de gestión mejora la eficiencia operativa, pero también incrementa la superficie de exposición a amenazas cibernéticas. Por ello, resulta prioritario reforzar la resiliencia digital de estas infraestructuras mediante capacidades avanzadas de prevención, detección y respuesta ante incidentes, así como fortalecer la cooperación entre administraciones, operadores esenciales y el sector privado. Garantizar la ciberseguridad de la Red de Mercas significa proteger un eslabón crítico del sistema alimentario y, en última instancia, la estabilidad económica y social de nuestras ciudades. En el actual contexto geopolítico y de creciente dependencia digital, España y la Unión Europea deberían concentrar sus esfuerzos estratégicos en tres ámbitos clave de la ciberseguridad y la ciberdefensa. En primer lugar, reforzar la soberanía digital impulsando capacidades propias en infraestructuras críticas y tecnologías clave –semiconductores, nube pública, inteligencia artificial y computación cuántica–. Esto exige reducir dependencias externas, garantizando la autonomía operativa en crisis mediante el control de la cadena de suministro, la criptografía y la residencia del dato. En segundo lugar, avanzar hacia la ciberresiliencia asumiendo que las brechas son inevitables. Es esencial invertir en detección temprana, respuesta coordinada y recuperación mediante ejercicios conjuntos y una cultura de gestión del incidente a escala europea. Por último, es prioritario consolidar un espacio común de cooperación apoyado en la Directiva NIS2, que facilite el intercambio ágil de inteligencia entre CSIRT y una respuesta unificada que fortalezca la seguridad colectiva de la Unión. En el actual contexto geopolítico, la ciberseguridad es un pilar esencial de la soberanía tecnológica y la resiliencia europea. España y la Unión Europea deben concentrar sus esfuerzos en varios ámbitos prioritarios. Primero, es urgente reforzar la protección de infraestructuras críticas e industriales; la convergencia entre entornos IT y OT amplía la superficie de ataque y exige marcos sólidos como la directiva NIS2. Segundo, resulta fundamental impulsar capacidades tecnológicas propias para reducir dependencias estratégicas y fortalecer el ecosistema europeo. Asimismo, las administraciones deben promover programas que eleven la madurez en ciberseguridad de las empresas, especialmente en el sector industrial. Finalmente, Europa debe prepararse para riesgos emergentes vinculados a la inteligencia artificial y la computación cuántica. Es imperativo consolidar un modelo de “seguridad por diseño” que integre la protección desde el origen, siguiendo la línea de iniciativas como la Cyber Resilience Act.
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