Red Seguridad 112

124 red seguridad primer trimestre 2026 expertos Juan Luis Cruz Director de Transformación Digital del Hospital Universitario 12 de Octubre Daniel Damas Díaz Head of IT Assurance & CISO de Nationale-Nerderlanden Alejandro Éxposito CIO & Head of Innovation Wardem AI de Servatrix Biomed Como ocurre en la medicina, un buen tratamiento comienza con un buen diagnósti‑ co. En mi opinión, considero que es imprescindible realizar un estudio de situación a nivel nacional en los distintos sectores estratégicos, priorizando las infraestructuras críticas y, especialmente, los grandes centros sanitarios. Esto permitiría conocer, con parámetros estandarizados y compartidos, la situación en materia de ciberseguridad e identificar dependencias externas críticas. Con esta información, sería posible identificar e implantar a corto plazo soluciones de proveedores de la Unión Europea (UE) para las carencias detectadas, y realizar planes de sustitución progresiva de soluciones implantadas, pero que correspondan a proveedores de otros países con mayor riesgo. Para ello, sería necesario focalizar también las inversiones en la capacitación e incorporación de profesionales expertos en ciberseguridad. En este sentido, las ayudas económicas directas de la UE serían claves, y altamente rentables a medio y largo plazo para todos los Estados miembros. En un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y la creciente hibridación de las amenazas, España y la Unión Europea deben concentrar priorita‑ riamente sus esfuerzos en reforzar su soberanía digital y capacidad de ciberdefensa. Esto pasa, en primer lugar, por proteger las infraestructuras críticas y los servicios esenciales, cada vez más expuestos a ataques sofisticados con impacto económico y social directo. Igualmente, estratégico es impulsar una autonomía tecnológica real, reduciendo dependencias externas en ámbitos clave como el cloud, los semiconduc‑ tores, la criptografía o la inteligencia artificial aplicada a la ciberseguridad. A ello se suma la necesidad de fortalecer la cooperación público‑privada y la coordinación entre Estados miembros, mejorando el intercambio de inteligencia y la respuesta con‑ junta ante incidentes. Por último, resulta imprescindible invertir de forma sostenida en talento, capacitación y cultura de ciberseguridad, situando a las personas y a las organizaciones en el centro de una defensa digital europea resiliente y sostenible. En el contexto actual, España y la Unión Europea deberían priorizar tres ámbitos clave. Primero, la protección de infraestructuras críticas: energía, telecomunicaciones, trans‑ porte, sanidad o agua. Son sistemas esenciales y cada vez más digitalizados, lo que los convierte en objetivos prioritarios para actores hostiles. Segundo, la autonomía tecnológica europea. Reducir la dependencia de tecnolo‑ gías externas –en cloud, chips, software o ciberinteligencia– es fundamental para garantizar la resiliencia y la soberanía digital. Y tercero, la cooperación y la inteligencia compartida. La ciberseguridad no entien‑ de de fronteras: es imprescindible reforzar los mecanismos de coordinación entre paí‑ ses, compartir información sobre amenazas en tiempo real y desarrollar capacidades conjuntas de ciberdefensa. En definitiva, la clave está en combinar resiliencia interna, soberanía tecnológica y colaboración europea para anticipar riesgos y responder con rapidez a un entorno cada vez más complejo.

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