red seguridad tercer trimestre 2026 111 opinión debe proponer, deben tenerse en cuenta estos atributos: S - Segura por diseño: La ciberseguridad forma parte de la arquitectura. A - Auditable: Permite saber qué ocurrió, cuándo y quién intervino. F - Fiable: Funciona de manera predecible, incluso ante fallos. E - Ética: Utiliza únicamente los datos necesarios y respeta los derechos de las personas. No basta con que funcione. Tiene que ser SAFE. Cumplimiento El CRA no llega solo. El propio Reglamento dice que busca encajar con normas ya vigentes y cita el Reglamento General de Protección de Datos, que acaba de reforzar la misma idea desde los tribunales. El Tribunal Supremo ha resuelto que hay tratamiento de datos desde que se piden, aunque nadie llegue a entregarlos. Las obligaciones no empiezan al recibir el dato, sino al decidir qué se pide y para qué. En una instalación de seguridad eso significa que, cuando se decide dónde apunta una cámara o qué registra un lector, el tratamiento ya ha empezado. No vale corregirlo después. La Agencia Española de Protección de Datos apunta a lo mismo desde otro lado. En 2025, las autoridades europeas impusieron más de 1.145 millones en multas; y en España, los expedientes con sanción pasaron de 281 a 326. Pero su conclusión no va de dinero. Cada vez pesan más las advertencias y las órdenes de corregir. El control se vuelve preventivo, no solo sancionador. Las dos normas empujan hacia el mismo sitio. La seguridad y la privacidad se resuelven al decidir cómo será el sistema, no cuando ya funciona. Más presión por la IA Hasta aquí, el producto. Pero casi todos los proyectos llevan ya una capa de inteligencia artificial, y ahí los cuatro criterios se ponen a prueba. En CCTV, la analítica reconoce en tiempo real si lo que cruza un perímetro es una persona, vehículo o animal, y después permite buscar por color, tamaño o dirección. Se reducen las falsas alarmas y se tratan menos datos que revisando la grabación. Con un dron, esa misma inteligencia deja de estar atada a un punto fijo y permite comprobar una alarma sin desplazar a nadie. El desarrollo más reciente es la analítica definida por prompt. El operador escribe en lenguaje normal lo que quiere vigilar y el sistema lo aplica en tiempo real. La seguridad pasa de pasiva a activa. Eso sí, cada prompt crea una finalidad nueva, y debe encajar con la que justificó la instalación. Esa flexibilidad devuelve al primer plano dos de los cuatro criterios: la auditabilidad y la ética. Si el sistema decide en tiempo real, hay que poder explicar con qué criterios lo hace. Ahí aporta algo un certificado de ética en el uso de la IA, porque acredita cómo analiza y qué límites se ha impuesto. Qué preguntar Todo lo anterior conduce al mismo punto: el momento de comprobar si un sistema cumplirá con lo esperado es antes de instalarlo, cuando se seleccionan los equipos y se redacta el pliego. En Casmar resumimos esta evaluación mediante el criterio SAFE: una solución debe ser Segura por diseño, Auditable, Fiable y Ética. Cada uno de estos principios puede comprobarse con una pregunta concreta. ¿El equipo llega protegido de fábrica o mantiene contraseñas y configuraciones por defecto? ¿Qué registro conserva sobre quién accede, qué consulta y qué modifica? ¿Qué periodo de soporte declara el fabricante y dónde lo publica? ¿Qué datos necesita realmente y puede explicar la analítica en qué basa sus alertas? Son las preguntas que en Casmar trasladamos a nuestros fabricantes y las mismas que cualquier integrador debería poder plantearnos. Conviene hacerlas antes de comprar, porque aquello que no se haya previsto en el producto y en su arquitectura difícilmente podrá resolverse durante la instalación. SAFE no es solo una forma de evaluar tecnología; es una manera de comprar mejor, reducir riesgos y poder defender cada decisión ante el cliente.
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