110 red seguridad tercer trimestre 2026 opinión Cada año aumenta el número de dispositivos conectados a una red. El teletrabajo se ha consolidado, sectores tradicionalmente analógicos han acelerado su digitalización y los equipos intercambian cada vez más información entre sí. Este avance aporta eficiencia y nuevas posibilidades, pero también amplía lo que en seguridad denominamos superficie de ataque. Y es que cuantas más puertas conectamos, más puntos de entrada debemos proteger. El diagnóstico de Europa es claro. Muchos productos todavía llegan al mercado con un grado insuficiente de ciberseguridad, mantienen vulnerabilidades conocidas y no reciben las actualizaciones necesarias para corregirlas. Al mismo tiempo, quienes los compran no siempre disponen de información suficiente para distinguir un producto seguro de otro que no lo es. Ciberresiliencia De ahí nace el Reglamento de Ciberresiliencia, conocido por sus siglas en inglés como CRA. Entró en vigor el 10 de diciembre de 2024 y es la primera norma europea que obliga a que los productos conectados sean seguros durante toda su vida útil, desde que se diseñan hasta que dejan de mantenerse. La clave está en qué entiende por producto conectado, porque la definición es muy amplia: cualquier equipo enlazado directa o indirectamente a otro dispositivo o red. Traducido a un catálogo de seguridad electrónica, entran de lleno las controladoras de acceso, los lectores, las cámaras IP, los grabadores, los paneles y los sensores. Y ahí está el fondo del asunto. Una cámara, un panel de control o un sensor son, técnicamente, dispositivos IoT, y en instalaciones industriales conviven con equipos OT (tecnología operativa). El Reglamento señala expresamente la necesidad de proteger esos ecosistemas, y es justo donde más aprieta. Un equipo de campo puede pasar años instalado, casi sin mantenimiento y en redes que nadie pensó para dejarlas expuestas, así que lo que venga mal de origen se queda dentro. Por eso, elegir producto deja de ser una decisión solo comercial. Y no afecta únicamente al fabricante. La norma obliga también a importadores y distribuidores, que debemos asegurar que lo que vendemos cumple. Qué exige y cuándo Lo que el Reglamento pide al fabricante es amplio, pero hay tres puntos que cambian el día a día de quien compra e instala. El primero es la marca CE, el sello que estos productos deberán llevar para demostrar que cumplen. No todos pasan el mismo filtro. Los productos no clasificados se someten a autoevaluaciones periódicas; mientras que los importantes, de clase I y II, y los críticos deben cumplir estándares más estrictos según su nivel de riesgo. El segundo es el soporte. El fabricante tendrá que corregir las vulnerabilidades durante todo el ciclo de vida del producto, al menos durante cinco años, y la norma busca además dar transparencia a ese periodo. El tercero es la notificación. Los fabricantes deberán comunicar a las autoridades competentes las vulnerabilidades detectadas en sus productos. El calendario ya está en marcha. Los fabricantes tienen 36 meses desde la entrada en vigor para adaptarse, así que la aplicación general no llega hasta el 11 de diciembre de 2027. Pero hay dos plazos anteriores: junio de 2026 para la notificación de los organismos de evaluación de la conformidad y septiembre de 2026 para las obligaciones de información. Cuatro criterios Marca CE, soporte y notificación son la base. En cuanto a la solución que se Qué exige Europa a los sistemas de seguridad José Sirvent Product Manager de Accesos en Casmar
RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz