Red Seguridad 112

122 red seguridad primer trimestre 2026 expertos David Carrasco CISO & IT Manager de SanLucar Group Enrique Cervantes Mora Director de Seguridad e Infraestructura tecnológica de Cesce José Luis Corona Director TI/ IT Manager de Betapack Para lograr una Europa más soberana y autónoma en ciberseguridad, debemos priorizar las capacidades estratégicas por encima del mero cumplimiento normativo. Por ello, es clave avanzar hacia una mayor armonización regulatoria que permita crecer en inteligencia y aprovechar mejor el talento europeo. Desde mi punto de vista, esto pasa por reforzar la resiliencia de las infraestructuras críticas y los servicios esenciales, como energía, salud, transporte, comunicaciones y finanzas, garantizando capacidades reales de prevención, respuesta y recuperación. También debemos reducir al mínimo la dependencia de terceros en ámbitos clave, como telecomunicaciones, energía o semiconductores, para ganar autonomía estratégica. Además, resulta fundamental fortalecer la ciberdefensa y mejorar la coordinación entre los servicios de inteligencia europeos para reducir el impacto de la desinformación y anticipar mejor las amenazas. En definitiva, la resiliencia digital debe convertirse en un pilar de la soberanía europea. Desde la perspectiva de Cesce es prioritario garantizar la resiliencia de las infraestructuras críticas y la cadena de suministro. Regulaciones como NIS2 o DORA marcan el camino, pero debemos transitar del mero cumplimiento normativo a una defensa verdaderamente proactiva. El ecosistema financiero es una cadena tan fuerte como su eslabón más débil y debemos trabajar, desde la colaboración, en que todos los eslabones sean lo suficientemente robustos. Acotando a Europa, el trabajo en soberanía digital, el apoyo a las tecnológicas comunitarias para que ofrezcan cada vez más y mejores servicios que no dependan de países extracomunitarios, contribuirá a la autonomía a través de una economía europea robusta con una cadena de suministro mucho más controlable. Además, la colaboración público-privada debe evolucionar hacia un intercambio de inteligencia bidireccional. Las empresas somos la primera línea en ciberdefensa. Solo integrando capacidades y reteniendo el talento especializado protegeremos a nuestros ciudadanos frente a amenazas geopolíticas asimétricas. Desde mi responsabilidad como IT Manager en una empresa industrial del País Vasco con un entorno de producción 24x7, donde la robotización es un valor añadido fundamental, veo con urgencia la necesidad de una soberanía digital real. En el actual tablero geopolítico, la Unión Europea debe trascender el marco normativo para centrarse en la resiliencia operativa de los entornos OT. La prioridad estratégica debe ser el blindaje de las infraestructuras críticas y la integridad de la cadena de suministro tecnológica. No podemos permitir que nuestra continuidad de negocio dependa de decisiones o suministros fuera de nuestras fronteras. Es imperativo fomentar una autonomía en microelectrónica y servicios cloud soberanos, junto a una inversión masiva en talento especializado en ciberdefensa industrial. Solo mediante la protección técnica de nuestros activos físicos y la independencia tecnológica garantizaremos que Europa sea un actor seguro frente a las crecientes amenazas híbridas.

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