red seguridad primer trimestre 2026 119 expertos Josep María Córcoles CIO de Bon Preu Bernando Ruiz CTO de TopDoctors Group Jesús Alonso Murillo Head of EMEA Cybersecurity Manufacturing de Bridgestone Dejando de lado discursos de hace una década y la diplomacia académica: “Queremos arbitrar un partido que no sabemos dónde se juega, olvidando que, en la geopolítica digital, quien es dueño del estadio, equipos y derechos televisivos decide a qué se juega y quién pierde”. Europa sufre un colonialismo digital de facto; regular la tecnología que otros inventan no es soberanía, es intentar ocultar nuestra dependencia. Las cadenas burocráticas y la fragmentación nacional frenan el empuje frente a Estados Unidos y China. La verdadera ciberestrategia no es reforzar ámbitos puntuales, sino dejar de ser un mercado de consumo para ser potencia industrial. Debemos unificar regulaciones, simplificar cargas fiscales y asumir riesgos financieros. No basta con normas; es necesario el ecosistema para competir. Solo siendo dueños de nuestra tecnología defenderemos fronteras sin pedir permiso. La ciberdefensa empieza en el BOE: urge una unificación regulatoria y fiscal agresiva que deje de castigar al talento europeo. Como CTO de TopDoctors, veo que la soberanía no se firma en despachos, se construye en el código. España y la Unión Europea deben priorizar la independencia y soberanía tecnológica: debemos tener seguridad de la cadena de suministro (software, hardware, cloud), reduciendo dependencias y puertas traseras. El foco debe ser blindar infraestructuras críticas con inteligencia artificial defensiva y una ciberdefensa proactiva. Pero no basta con proteger sistemas; debemos combatir la desinformación, integrando la ciberdefensa con estrategias contra operaciones de influencia extranjera que buscan desestabilizar nuestras democracias. Necesitamos un “escudo europeo” que conecte lo civil con lo militar, retenga el talento y asegure nuestra cadena de suministro. Debería haber formación masiva y compras públicas que incentiven seguridad y apoyo a pymes. Sin autonomía digital ni protección frente a la manipulación externa, la soberanía política es un espejismo. En este mundo convulso, la ciberseguridad es el único garante real de nuestra libertad y estabilidad económica. Dado el contexto internacional, España y la Unión Europea deberían fijarse en un entorno común de protección y respuesta ante las amenazas externas que nos puedan afectar en ciberseguridad y ciberdefensa. Regulaciones como NIS2 o DORA suponen una oportunidad de contar con requisitos mínimos que armonicen los controles y medidas que deben adoptar tanto compañías públicas como privadas. El intercambio de información previo a incidentes es un punto en el que se deberían focalizar esfuerzos. Compartir públicamente eventos, indicadores y campañas es necesario para mantener una defensa organizada. Además, creo preciso el reconocimiento oficial y estandarizado de la figura del CISO y del responsable de ciberseguridad dentro de las regulaciones de la Unión. En cuanto a requisitos, se deberían estandarizar mínimos, como el ENS en España, para que todos los proveedores de servicios TI se adapten al trabajar con instituciones públicas, extendiendo estos mínimos a cualquiera que se relacione con compañías de capital privado.
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