118 red seguridad primer trimestre 2026 expertos Aitor Ercilla Villabona Jefe de Unidad de la Jefatura de Coordinación de Ciberseguridad de la Ertzaintza Luis Pérez Pau CISO del Grupo sanitario Ribera Antón Borraz Mir CIO de Grupo Lobe En la actual era de tensiones geopolíticas, la Unión Europea debe reforzar su soberanía en el ciberespacio, fortaleciendo su propia autonomía tecnológica mediante el desarrollo de capacidades en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, la adecuada conformación de servicios interoperables en la nube o el desarrollo de tecnologías avanzadas de semiconductores. Además, debe impulsar estratégicamente la colaboración público-privada y una correcta cooperación entre Estados, Agencias de Seguridad e Instituciones, promoviendo mecanismos de intercambio de información, respuesta conjunta ante incidentes y ejercicios coordinados de ciberseguridad y ciberdefensa. Sin embargo, nada de lo anterior será posible si Europa no dispone de profesionales capaces de anticipar amenazas y responder a incidentes complejos: solo si impulsamos decididamente programas educativos específicos y fomentamos una ágil colaboración entre universidades, centros de investigación, empresas e instituciones, podremos afrontar con las debidas garantías el desafío al que nos enfrentamos. Como responsable de ciberseguridad sanitaria, considero que, ante el actual contexto geopolítico, España y la Unión Europea deben concentrar sus esfuerzos en tres ejes prioritarios. En primer lugar: la resiliencia de infraestructuras críticas y servicios esenciales. Los sistemas que las sustentan son la primera línea de defensa europea; garantizar su integridad frente a amenazas como el ransomware es una cuestión de seguridad colectiva. En segundo lugar: la autonomía tecnológica europea. Es imprescindible reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios e invertir en capacidades propias, como inteligencia artificial o criptografía poscuántica, junto a una gestión estricta del riesgo en la cadena de suministro. Por último: el refuerzo de la cooperación y el talento. Debe fomentarse el intercambio de inteligencia y el desarrollo del factor humano, base de toda iniciativa. Estos pilares requieren marcos regulatorios armonizados, financiación sostenida y una colaboración público-privada eficaz. Para lograr una verdadera autonomía estratégica, España y la Unión Europea deben concentrar sus esfuerzos en tres pilares fundamentales. En primer lugar, es prioritario asegurar la cadena de suministro tecnológica y blindar nuestras infraestructuras críticas, que son el objetivo principal en los conflictos híbridos actuales. Depender de terceros en componentes esenciales nos hace extremadamente vulnerables. En segundo lugar, debemos apostar decididamente por el desarrollo de tecnología propia y la retención de talento especializado. La soberanía digital no es viable sin una industria europea de ciberseguridad robusta y sin profesionales capacitados para hacer frente a amenazas cada vez más sofisticadas impulsadas por la inteligencia artificial. Por último, la estrategia debe virar hacia una colaboración público-privada, así como la interoperabilidad entre los Estados miembros. Solo mediante una inteligencia compartida, ágil y sin burocracia regulatoria lograremos una ciberdefensa más avanzada, proactiva y resiliente.
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