74 red seguridad segundo trimestre 2025 opinión En un mundo hiperconectado, donde los datos y la infraestructura digital sustentan los servicios públicos, la economía, la defensa y la vida cotidiana, la soberanía digital se ha convertido en un concepto estratégico. Más que una cuestión tecnológica, es un asunto de poder, control, autonomía y, en última instancia, seguridad nacional y económica. Es un punto clave y estratégico para las organizaciones. Soberanía digital La soberanía digital es el derecho y la capacidad de un Estado, empresa o institución para controlar y decidir cómo se recopilan, almacenan, procesan y utilizan sus datos y tecnologías digitales, sin depender de actores externos. En definitiva, es la posibilidad real de ejercer control sobre los activos digitales propios, independientemente de la ubicación geográfica o el marco jurídico de proveedores tecnológicos extranjeros. Este concepto se ha vuelto especialmente relevante en un contexto donde gran parte de la infraestructura digital mundial depende de gigantes tecnológicos cuya sede, operación y legislación están fuera del alcance de muchos países. La soberanía digital busca corregir esta dependencia estructural, promoviendo la autosuficiencia tecnológica y la autonomía estratégica. Papel de la ciberseguridad La ciberseguridad juega un papel clave en estos entornos porque sin seguridad no hay soberanía real. Si no podemos proteger nuestros datos e infraestructuras, no tenemos control. Una brecha de seguridad no solo compromete información: compromete la capacidad de decidir, operar y proteger los intereses nacionales o empresariales. La ciberseguridad impacta, en este sentido, en tres grandes dimensiones de la soberanía digital: Protección de infraestructuras críticas. Los sistemas de energía, transporte, salud, finanzas o comunicaciones dependen de plataformas digitales que deben estar blindadas frente a amenazas. Control de datos estratégicos. Los datos son el nuevo petróleo. Garantizar que se gestionan conforme a nuestros valores, leyes y prioridades es vital. Cumplimiento regulatorio. Desde el Esquema Nacional de Seguridad hasta la Directiva NIS2 y el futuro marco de la AI Act, la soberanía exige estructuras que permitan cumplir con marcos normativos europeos sin depender de terceros países o tecnologías ajenas. Cualquier incidente en estos puntos puede socavar la confianza digital de la ciudadanía, las empresas y las instituciones, debilitando la cohesión social y la competitividad económica. Riesgos actuales La geopolítica global ha transformado la tecnología en un instrumento de poder. La supremacía tecnológica inclina la balanza del poder global. Estados, corporaciones, medios de comunicación e incluso grupos ideológicos pueden utilizar la tecnología para fines de propaganda, manipulación, espionaje o legitimación política. Un ejemplo reciente. El Gobierno estadounidense, bajo una orden presidencial de Donald Trump, ordenó cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de América”. Varias tecnológicas estadounidenses modificaron sus aplicaciones y mapas reflejando este cambio. Pensemos por un momento qué ocurriría si, en lugar de cambiar un nombre geográfico, ese poder se utilizara para acceder o modificar datos sensibles, alterar procesos democráticos o bloquear servicios digitales esenciales en otro país. Es grave, ¿verdad? La dependencia tecnológica puede traducirse en vulnerabilidad política y pérdida de soberanía real. Ciberseguridad y soberanía digital, pilares del nuevo orden tecnológico Raúl Guillén Cybersecurity Strategy Evangelist de Trend Micro
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