Red Seguridad 109

52 red seguridad segundo trimestre 2025 monográfico ciberdefensa El Esquema Nacional de Seguridad, la ISO 27002 y la Directiva NIS2 son, entre tantas, normas que se pueden aplicar a los sistemas para robustecer esta seguridad y mitigar riesgos. Optimización de recursos Si bien es verdad que gestionar toda la operativa puede resultar un trabajo arduo, ya que exige utilizar recursos especializados, tiempo, labores administrativas, lecturas de guías técnicas, etcétera, cada vez existen más herramientas que ayudan a llevarlo a cabo de manera optimizada. Dentro de este marco de herramientas, Procesia ha elaborado KeepArmor, diseñado bajo la premisa de optimizar los recursos dedicados a la seguridad para, a la par, ganar tiempo y asegurar el cumplimiento de los distintos marcos normativos de seguridad. Concretamente, KeepArmor es una herramienta de bastionado automático de activos basada en las guías definidas por el Centro Criptológico Nacional (CCN). Esta solución es aplicable tanto a organismos del sector público como del privado y tampoco distingue entre el número de activos a bastionar, ya que además funciona en infraestructuras con distintos sistemas operativos de manera recurrente y en paralelo. Con este bastionado, y con solo un ‘clic’, es posible tener configurado en las máquinas, por ejemplo, todas las políticas de directorio activo requeridas para cumplir con el Esquema Nacional de Seguridad, así como de las distintas normas de seguridad. Todo automatizado. También ofrece la posibilidad de implantar medidas adicionales a las guías de cara a robustecer la seguridad de los sistemas. KeepArmor seguirá haciendo evolutivos de cara a implementar su propio módulo de gobierno, riesgo y cumplimiento que sirva de apoyo y soporte a toda esa parte de gestión de la seguridad, que, como ya se ha comentado, es tan o más importante que el hecho de establecer medidas de seguridad sin el control adecuado. Preparación Hay que tener claro que debemos estar preparados, ya sean organismos privados, públicos y/o infraestructuras críticas, para los ciberataques que puedan venir. Se debe formar al personal técnico en materia de seguridad, tanto al personal TIC como al específico de seguridad. Para los usuarios, igualmente, es necesario implementar campañas de concienciación efectivas y periódicas, basadas en los datos de recopilación de incidentes, ya sea a nivel general o del propio organismo. Hacer campañas ficticias de phishing nos ayudará a saber el grado de concienciación del usuario, así como los cuestionarios u otro tipo de acciones de impacto similares. No en vano, según el último estudio del Instituto Nacional de Ciberseguridad, en base a su equipo de respuesta a incidentes de ciberseguridad, los ataques gestionados aumentaron un 16,6 por ciento en 2024 con respecto a 2023. El CCN por su parte, en su último informe Ciberamenazas y tendencias 2024, hace hincapié en cómo el estado bélico actual está influyendo en los ataques cibernéticos, así como en el crecimiento de los ransomware, e indica, curiosamente, que las empresas pequeñas y medianas son las que más riesgo tienen de ser atacadas. Además, también hace hincapié en cómo los nuevos ataques dirigidos hacen uso de técnicas de inteligencia artificial. Que no nos pillen desprevenidos. Hagamos uso de la seguridad preventiva. Fortifiquemos nuestros sistemas de información, hagamos de la seguridad un proceso, no un proyecto.

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