30 red seguridad segundo trimestre 2025 entrevista cia artificial ha hecho que los proveedores que forman parte de la cadena de suministro sean un blanco muy atractivo para los ciberdelincuentes. En los últimos años, los ataques a la cadena de suministro han aumentado significativamente; por ello, para hace frente a este desafío y evitar brechas de información, las empresas están implementado diversas estrategias. La más eficiente es hacer una gestión eficaz de riesgos de ciberseguridad, comenzando por entender que cada proveedor representa una posible puerta de entrada para ataques, ya sea por vulnerabilidades técnicas, malas prácticas o falta de controles adecuados. Lo primero es identificar qué proveedores tienen acceso a información sensible o a sistemas críticos. No todos representan el mismo nivel de riesgo, por lo que es esencial clasificarlos según su impacto potencial. A partir de ahí, se deben evaluar sus prácticas de seguridad, si tienen políticas claras, realizan auditorías periódicas o tienen protocolos de respuesta ante incidentes, por destacar algunas posibles acciones. Una vez evaluados, es fundamental establecer acuerdos contractuales que incluyan cláusulas específicas de ciberseguridad, como requisitos de cifrado, notificación de incidentes, realización de auditorías, exigir informes de cumplimiento de normativas como el Esquema Nacional de Seguridad, la NIS2, etcétera, para asegurarse de que existe un compromiso continuo en esta materia. En definitiva, gestionar los riesgos de ciberseguridad de los proveedores es construir confianza para establecer relaciones sólidas; pero, al mismo tiempo, con mecanismos de control, visibilidad y transparencia. La industria de la defensa está muy fragmentada y existe una gran dependencia de actores internacionales, que en muchas ocasiones no son ni siquiera europeos. ¿Cuál es la situación si lo trasladamos al ámbito de la ciberdefensa y qué impacto tiene esto en el desarrollo de las capacidades de las empresas y del Estado? La situación en el ámbito de la ciberdefensa refleja los mismos desafíos estructurales a los que se enfrenta la industria de defensa tradicional en Europa: dependencia tecnológica externa y falta de integración estratégica. Esta realidad tiene implicaciones profundas tanto para las empresas como para los Estados de la Unión Europea. Por una parte, la fragmentación del ecosistema europeo de ciberdefensa, con múltiples actores nacionales, normativas aplicadas de forma diferentes –como la NIS2– y escasa interoperabilidad, limita la eficiencia, ralentiza la innovación y dificulta la creación de soluciones escalables. A diferencia de modelos más integrados como el estadounidense, Europa opera con una diversidad de sistemas y proveedores que complica la cooperación transfronteriza y eleva los costes operativos. Eso, sin contar con la gran dependencia de tecnologías y proveedores no europeos en torno a componentes críticos como software de seguridad, hardware especializado o servicios en la nube. Esta dependencia estratégica expone a los Estados de la Unión Europea a riesgos de soberanía tecnológica, vulnerabilidades en la cadena de suministro y posibles restricciones geopolíticas. La colaboración público-privada es fundamental en el ámbito de la defensa. ¿Cuáles son los principales retos para la mejora de esa colaboración en lo que se refiere al ámbito de la ciberdefensa? ¿En qué sentidos debe evolucionar esa relación? El Grupo de Trabajo 4 (GT4) es una iniciativa conjunta del MCCE y TEDAE, en colaboración con RENIC (Red de Excelencia Nacional de Investigación en Ciberseguridad), que tiene como objetivo detectar necesidades, capacidades y retos para la mejora de la ciberdefensa mediante la cooperación entre sector público, la industria y el ámbito académico. Actualmente se está trabajando en el desarrollo de un nuevo mapa de capacidades en I+D+i, basado en una taxonomía validada y encuestas a más de 100 organizaciones. Esta iniciativa busca evolucionar esa relación y fortalecer la ciberdefensa nacional, potenciar la industria tecnológica española y optimizar el uso de recursos del Plan Nacional de Ciberseguridad, junto al Plan Industrial del Ministerio de Defensa. Algunas de las propuestas del grupo de trabajo van encaminadas a la creación de una Agencia de Investigación en Ciberdefensa que estructure estos esfuerzos con mayor eficacia, reafirmando así la importancia de la cooperación intersectorial para avanzar hacia una mayor soberanía y resiliencia tecnológica. “Los desafíos estructurales de la ciberdefensa son: dependencia tecnológica externa y falta de integración estratégica”
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