24 red seguridad segundo trimestre 2025 monográfico ciberdefensa Según a quién le preguntemos, puede existir la percepción de una guerra encubierta, de una pugna constante entre bastidores, oculta al gran público y siempre inmersa en un constante tira y afloja entre sus participantes, países y actores internacionales cuyos intereses contrapuestos alimentan estas fricciones invisibles. La realidad puede implicar ciertos elementos de esta naturaleza, a veces por exceso, a veces por defecto; pero esta contraposición de intereses nunca desaparece completamente y aquí, como en todo lo que nos rodea, la ciberseguridad y la ciberdefensa cobran una importancia capital. Y cada vez mayor. La explotación de una debilidad sistémica, propia o ajena según quién la ejecute, a través de diferentes medios y con diferentes grados de intensidad (escalables y compatibles) nos introduce de lleno en un nuevo panorama de los conflictos, en un nuevo paradigma que cada vez tiene menos de novedoso y más de constante. ¿Estamos en guerra? No, no lo estamos, pero, al mismo tiempo, nuestra paz es tensa, de sonrisas forzadas y acuerdos temporales, de giros de guion continuos y de la aplicación descarnada de aquello que se conoce como realpolitik, en ese espacio gris que habita entre la guerra y la paz y cuya seña de identidad es la incertidumbre. Es una época de amenazas híbridas, de aplicación conjunta y combinada de la defensa y de alianzas. De nuevo, lo cíber, aquello que sucede en el plano virtual y cuyo eco resuena en cada aspecto de nuestra realidad material, no solo está de moda, sino que resulta una de las principales prioridades para cualquier país cuyo desarrollo se fundamente a través –pero no tan solo– del intercambio masivo de datos, su estudio, análisis y aprovechamiento. Nuestro país, consciente de la realidad internacional, cuenta con un tupido elenco de organismos encargados de garantizar nuestra seguridad de una forma holística. La historia nos ha enseñado (no siempre por las buenas) que la información se ha de compartir y que se deben encontrar elementos sincréticos que permitan establecer una ruta, una dirección capaz de arrojar luz sobre aquello que amenace con subvertir nuestra paz y convivencia. En este aspecto, la información no se trata de un conjunto fácilmente cognoscible; se ha de sistematizar y analizar para poder obtener un producto útil, aplicable y trasladable a la realidad, de forma que ayude a la toma de una determinada decisión que afecte de forma positiva a nuestro marco de defensa nacional, así como que contribuya a su crecimiento y adaptabilidad. De esta manera, tanto la tecnología como su desarrollo son herramientas indivisibles para esta búsqueda constante de seguridad y estabilidad. MCCE y Defensa Nacional Para mantener unos grados de seguridad aceptables y continuos, organismos como el Centro Criptológico Nacional (CCN) o el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) son responsables en sus determinados ámbitos de garantizar la ciberseguridad de nuestra nación. Desde el punto de vista operacional y militar, de ciberdefensa, el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) es nuestra herramienta principal. Encuadrado dentro del La amenaza invisible: una guerra que no se declara Sargento 1º Félix Martín Cuéllar Oficina de Relaciones Institucionales del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) ¿Estamos en guerra? No, pero nuestra paz es tensa, de acuerdos temporales y giros de guion
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