Red Seguridad 109

110 red seguridad segundo trimestre 2025 monográfico cadena de suministro En un mundo hiperconectado, las cadenas de suministro se han convertido en estructuras digitales complejas que trascienden las fronteras de las organizaciones. Esta interdependencia ha incrementado no solo la eficiencia operativa, sino también la superficie de ataque para los ciberdelincuentes. Hoy más que nunca, las empresas deben considerar que la seguridad de sus proveedores es también su propia seguridad. Los ciberataques que afectan a terceros pueden tener efectos devastadores para las organizaciones que dependen de ellos. Ante este contexto, surge una necesidad imperiosa: fortalecer la concienciación en ciberseguridad en todos los niveles de la cadena de suministro, en conjunto con un enfoque robusto de gestión de riesgos, alineado con normativas como la Directiva NIS2 y el Reglamento DORA. El desafío real La cadena de suministro moderna está expuesta a múltiples vectores de ataque: proveedores de software o servicios con accesos privilegiados, equipos externos que operan con credenciales internas, subcontratistas que carecen de políticas mínimas de seguridad y ataques de ingeniería social extremadamente sofisticados. Un error en cualquier eslabón puede convertirse en una brecha sistémica. Casos como SolarWinds o Target lo evidencian: los ataques no se dirigieron directamente a las empresas víctimas, sino a proveedores menos protegidos. El papel de NIS2 La Directiva NIS2, que fortalece la ciberresiliencia dentro de la Unión Europea, exige evaluación periódica de riesgos de terceros, implementación de políticas de seguridad en todos los niveles, notificación obligatoria de incidentes en plazos muy ajustados y responsabilidad ejecutiva directa en la gestión de ciberseguridad. Además, exige una cultura organizacional orientada a la prevención, donde la concienciación en ciberseguridad se vuelve tan importante como las medidas técnicas. Las personas que consideran la concienciación como un simple ejercicio formativo están completamente alejadas de la realidad: la concienciación ha de verse como un componente estratégico de la ciberseguridad. Incluir a proveedores en programas de concienciación tiene, en este sentido, múltiples beneficios: reduce el riesgo de errores humanos, aún la principal causa de incidentes; aumenta la detección temprana de amenazas y promueve una cultura de colaboración frente a riesgos compartidos. Entre las mejores prácticas que se pueden implementar destacan: microlearning y simulaciones de phishing adaptadas al nivel de madurez de cada usuario, formación específica para roles con acceso crítico y métricas de madurez cultural para medir la evolución. Por otra parte, me gustaría destacar que la falta de visibilidad sigue siendo uno de los principales retos sobre los riesgos que presentan los terceros. Para superarlo, se perfilan soluciones como Del proveedor al usuario: seguridad compartida en toda la cadena Mar Sánchez Country Manager de Cyber Guru Iberia & Latam Un error en cualquier eslabón puede convertirse en una brecha sistémica

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