100 red seguridad segundo trimestre 2025 monográfico cadena de suministro Creo que fue el economista Aaron Levenstein quien dijo aquello de que “las estadísticas son como los bikinis, lo que revelan es sugerente, pero lo que ocultan es vital”. Hice mía esta idea y siempre intento leer de manera crítica las estadísticas y usarlas con prudencia, pero en este caso acudo a ellas porque distintos estudios sobre el estado de la ciberseguridad en España coinciden en puntos clave: de manera general, existe una conciencia elevada y una inversión creciente en ciberseguridad, pero persisten desafíos significativos, especialmente en la gestión de la seguridad de terceros. Aunque, es lógico pensar que la llegada de normativas europeas de ciberseguridad, como DORA y NIS2, que inciden en la seguridad de la cadena de valor, debería ser un revulsivo para mejorar. El sector empresarial español muestra una preocupación constante y considerable por la ciberseguridad, con un 90,1 por ciento de las organizaciones manifestando una “muy alta preocupación”. Esta inquietud se ha ido traduciendo en un aumento de la inversión, con un 69 por ciento de las empresas incrementando sus presupuestos en ciberseguridad, el porcentaje más alto registrado desde 2018, año en que comenzamos a realizar el estudio Empresas y Ciberseguridad en España de Leet Security, de cuya edición más reciente, la de 2024, han salido estos datos. A pesar de esta inversión, el 57,7 por ciento de los encuestados percibe que el riesgo sigue en ascenso, lo que subraya la necesidad de una estrategia que amplíe el ámbito más allá de las fronteras de la propia entidad. En cuanto a la gestión del riesgo de terceros, casi la mitad de los incidentes reconocidos por empresas españolas en el último año (48,6%) se originaron en proveedores, y subiendo. Este dato es especialmente relevante teniendo en cuenta que la digitalización ha integrado a los proveedores como extensiones críticas de la infraestructura empresarial (el 63,6% de las empresas tienen proveedores conectados a sus sistemas internos y el 60,5% dependen de proveedores no conectados que gestionan su información en sistemas externos). Esto posiciona a la cadena de suministro como el principal vector de ataque, evidenciando una vulnerabilidad sistémica. ¿Cambio de paradigma? Las nuevas normativas europeas, NIS2 y DORA, han llegado para marcar un antes y un después en la gestión de la ciberseguridad, especialmente en lo que respecta a la cadena de suministro. Ambas elevan la gestión del riesgo del proveedor a una prioridad estratégica ineludible para las empresas, en España y en toda la Unión Europea. Lo que cabe entonces plantearse es: ante las diferentes opciones con las que cuentan las entidades frente a este panorama normativo para reforzar la seguridad de sus cadenas de valor, ¿elegir opciones de mínimos para el cumplimiento o continuar mejorando en los sistemas utilizados? ¿Son igual de útiles las distintas opciones para la gestión del riesgo de terceros? Yo creo que no, Una conversación de nivel para una adecuada gestión de riesgo de terceros Jose S. Gutiérrez Responsable de Comunicación de Leet Security Casi la mitad de los incidentes reconocidos por empresas españolas en el último año se originaron en proveedores
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