red seguridad tercer trimestre 2026 7 entrevista En este contexto, la necesidad más urgente para Euskadi no es únicamente disponer de más tecnología, sino incrementar su ciberresiliencia colectiva. Esto significa mejorar la capacidad de las administraciones públicas, empresas y ciudadanía para prevenir, detectar, responder y recuperarse de un incidente de seguridad. La ciberseguridad ya no puede entenderse como una cuestión exclusivamente técnica; es un elemento estratégico para garantizar la continuidad de los servicios públicos, la competitividad empresarial y la confianza digital de la sociedad. Para lograrlo, necesitamos reforzar tres aspectos fundamentales: la coordinación entre actores públicos y privados, la detección temprana de amenazas y vulnerabilidades y la capacitación de personas y organizaciones. La rapidez en la identificación y corrección de vulnerabilidades es hoy más importante que nunca, especialmente en un escenario donde su explotación activa crece año tras año. Recientemente, el Gobierno Vasco ha aprobado la incorporación de la ciberseguridad al marco de la Protección Civil en Euskadi, permitiendo incluso convocar un comité de crisis ante una emergencia digital. ¿Qué supone este hito pionero a nivel nacional y cómo se activa este protocolo? La incorporación de la ciberseguridad al marco de Protección Civil supone reconocer que las ciberamenazas ya no son únicamente un problema tecnológico, sino un riesgo que puede afectar directamente a la seguridad y al bienestar de la ciudadanía. Euskadi ha sido pionera en el Estado al dotarse de un procedimiento específico para gestionar emergencias de ciberseguridad de gran escala dentro del sistema LABI, el instrumento que coordina la respuesta ante las emergencias más relevantes que pueden afectar a Euskadi. Este avance responde a una realidad cada vez más evidente: un ciberincidente grave puede comprometer simultáneamente servicios esenciales como la sanidad, la energía, el transporte, las comunicaciones, los servicios de emergencia o los sistemas financieros. La velocidad de propagación de este tipo de incidentes y su impacto potencial sobre la actividad cotidiana hacen necesario contar con mecanismos de coordinación equivalentes a los que ya existen para otras emergencias de gran magnitud. Además, este hito materializa uno de los objetivos recogidos en la Estrategia Vasca de Ciberseguridad: desarrollar un modelo de gestión de crisis de ciberseguridad coordinado con el Plan de Emergencias de Euskadi y establecer un procedimiento de gestión de crisis a nivel de país que implique a todos los agentes relevantes. La activación del protocolo que menciona puede producirse a solicitud de Cyberzaintza o cuando, a la vista del análisis técnico realizado, se considere que un ciberincidente puede comprometer gravemente la continuidad de servicios básicos, infraestructuras críticas o el funcionamiento de sistemas públicos que afectan a la seguridad de la ciudadanía. Puede tratarse de un ataque deliberado, un fallo sistémico o cualquier amenaza con capacidad de generar un impacto significativo sobre Euskadi. Este procedimiento fortalece la capacidad de Euskadi para afrontar situaciones extraordinarias en el ámbito digital y supone un paso adelante en la protección de servicios esenciales, reforzando la coordinación institucional, la preparación y la resiliencia de todo el ecosistema vasco frente a las grandes cibercrisis. Ante un ciberataque de escala sistémica que ponga en riesgo servicios esenciales del territorio, ¿cuál sería el rol activo exacto de Cyberzaintza y cómo se coordinaría con el resto de instituciones vascas, españolas y europeas? Ante un ciberataque de escala sistémica, Cyberzaintza asumiría el liderazgo técnico de la respuesta, aportando el análisis especializado necesario para valorar el alcance de la amenaza, identificar los servicios afectados, evaluar los riesgos y proponer las medidas de contención y recuperación más adecuadas. Precisamente, el procedimiento aprobado por el Gobierno Vasco sitúa a Cyberzaintza como el organismo de referencia para realizar el análisis técnico que puede derivar en la activación del LABI cuando exista riesgo para servicios esenciales o infraestructuras críticas. Nuestro papel sería proporcionar inteligencia sobre la amenaza, coordinar la gestión técnica del incidente, mantener una visión global de la situación “La rapidez en la identificación y corrección de vulnerabilidades es más importante que nunca”
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