68 red seguridad tercer trimestre 2026 IA monográfico La inteligencia artificial (IA) está cambiando nuestra relación con la tecnología. Ya no se limita a responder preguntas o generar contenidos, sino que empieza a comprender mejor nuestro contexto, anticipar necesidades y ayudarnos a completar tareas con menos intervención. Cuanto más capaz y personal se vuelve la IA, más importante resulta la seguridad, que debe evolucionar al mismo ritmo. En Samsung partimos de la premisa de que no puede haber privacidad sin una seguridad sólida e integrada desde el diseño. No basta con proteger un dispositivo frente a un ataque; hay que salvaguardar los datos en todo su recorrido, limitar quién puede acceder a ellos y ofrecer al usuario herramientas para decidir cómo se utilizan. Del chip a la nube Durante años, buena parte de la conversación sobre ciberseguridad se ha centrado en levantar barreras frente a las amenazas externas. Hoy ese planteamiento sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. Nuestra información puede pasar por diferentes capas y, dependiendo de la función que utilicemos, procesarse en el propio dispositivo o en la nube. La seguridad debe acompañar al dato durante todo ese recorrido. Esa es la lógica sobre la que Samsung lleva años desarrollando Samsung Knox, nuestra plataforma de seguridad. La protección se integra en diferentes capas, desde el chip y el arranque del dispositivo hasta el sistema operativo, las aplicaciones y los servicios. Uno de los ejemplos más claros es Samsung Knox Vault, que utiliza un entorno de hardware físicamente aislado para proteger información especialmente sensible como claves de cifrado, contraseñas o datos biométricos. Incluso si el software principal del dispositivo se viera comprometido, esa información crítica permanece protegida. Con la expansión de la inteligencia artificial hemos seguido desarrollando esta arquitectura. En Galaxy, muchas experiencias de IA pueden procesarse directamente en el dispositivo, de forma que determinada información sensible permanezca con el empleado. Y cuando es necesaria la interacción online, se aplican medidas específicas de protección y el administrador dispone de opciones para gestionar cómo se trata la información. Privacidad y control Cuanto más contexto comprende una inteligencia artificial, mayor puede ser su utilidad, pero esa personalización solo tiene cabida si se desarrolla sobre una arquitectura que proteja realmente los datos. Por ejemplo, en nuestros últimos dispositivos Galaxy, el Personal Data Engine permite analizar contexto personal directamente en el dispositivo. Esa información está protegida mediante tecnologías como Knox Enhanced Encrypted Protection (KEEP), que crea entornos cifrados y separados para que cada aplicación pueda acceder únicamente a la información que le corresponde. A esa protección técnica le añadimos transparencia. El panel de Seguridad y privacidad de Galaxy permite revisar desde un mismo lugar los principales ajustes de seguridad, privacidad y permisos. Las alertas de privacidad, por su parte, utilizan modelos de machine learning ejecutados en el propio dispositivo para identificar posibles situaciones de riesgo y ofrecer a la empresa información para decidir qué hacer. La inteligencia artificial puede así formar parte de la propia defensa, ayudando a detectar antes aquello que realmente requiere atención. Es comprensible que parte de la conversación actual se centre en cómo la inteligencia artificial puede aumentar la vulnerabilidad de los sistemas, ya que la automatización, la ingeniería social o los contenidos sintéticos plantean nueLa IA exige una nueva forma de entender la ciberseguridad Enrique Martín Head of Business Large Enterprises and Public Administration de Samsung Electronics Iberia
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