Red Seguridad 114

monográfico 42 red seguridad tercer trimestre 2026 IA Amanda (Xiaoying) Suo Responsable de Ciberseguridad y Project Manager de Normalización TIC de UNE, Asociación Española de Normalización, y secretaria del Comité CTN320 de Ciberseguridad, Privacidad y Protección de Datos Antonio Cobos CIO de Andersen Iberia “La IA no sustituye a la ciberseguridad: la obliga a madurar más rápido” “Los vectores de ataque son cada vez más complicados de identificar” La inteligencia artificial (IA) está transformando la ciberseguridad en dos direcciones, y creo que conviene mirarlas por separado. Por un lado, como herramienta defensiva. La IA permite detectar patrones anómalos en volúmenes de datos que ningún equipo humano podría revisar, reducir los tiempos de respuesta ante incidentes y automatizar tareas que hasta ahora consumían buena parte del trabajo de los centros de operaciones de seguridad. Por otro, como amplificador de la amenaza. Los mismos avances están rebajando la barrera de entrada para los atacantes. Pero hay un tercer punto que a veces se pasa por alto, y es el que más me preocupa: los propios sistemas de IA son ahora una superficie de ataque. Envenenamiento de datos de entrenamiento, manipulación de modelos o extracción de información sensible son riesgos nuevos, para los que muchas organizaciones todavía no tienen controles específicos. En cuanto al principal cambio que veremos en breve, yo diría que es el paso de la recomendación a la obligación. Hasta ahora, la seguridad de la IA se ha movido en el terreno de las buenas prácticas. Con el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial y el Reglamento de Ciberresiliencia pasa a ser un requisito exigible, y las normas técnicas son la vía para demostrar ese cumplimiento. En definitiva, la IA no sustituye a la ciberseguridad: la obliga a madurar más rápido. Como en todas las áreas, no solo tecnológicas, sino a todos los niveles, la inteligencia artificial está modificando sustancialmente a lo que nos enfrentamos día a día. En el ámbito de la ciberseguridad, los ataques son cada vez más sofisticados y más automatizados, y los vectores son cada vez más complicados de identificar. Durante los últimos años hemos visto un crecimiento bastante importante en este sentido. Además, las capacidades de las empresas para poder responder a este tipo de ataques también tienen que construirse usando el mismo tipo de instrumentos y la inteligencia artificial como una herramienta. El principal riesgo viene en relación con las capacidades de suplantación, de repetición y de nuevas formas de ataque que nos costará un tiempo ser capaces de identificar y repeler.

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