Red Seguridad 114

red seguridad tercer trimestre 2026 37 IA monográfico Andoni Valverde Villar Responsable Global del Cyber Fusion Center de Iberdrola Alejandro Padín Socio responsable del Área de Economía del Dato, Privacidad y Ciberseguridad de Garrigues “Hoy, cada empleado toma varias decisiones de seguridad al día que antes estaban mucho más acotadas” “Los datos, la seguridad y la inteligencia artificial tienen que ir de la mano” La inteligencia artificial ha incorporado una velocidad adicional a las empresas, a la sociedad y, por supuesto, a la ciberseguridad. No es una cuestión de cuánto se acelera un ataque, sino que lo que verdaderamente importa es hacia dónde se ha movido el riesgo real. Lo primero de todo, se ha movido a la persona. Cada empleado toma hoy varias veces al día decisiones de seguridad que antes estaban mucho más acotadas: qué información comparte con la IA, cuánto confía en lo que le devuelve y cuándo verifica y cuándo no un dato. Eso ya no se cierra con una política, sino con cultura en toda la organización. Las empresas tienen que dotar de estas capacidades para conseguir que la vía segura sea también ágil, accesible y adoptada por defecto. Y todo esto, además, se ha movido también a la identidad de la máquina. Las empresas y la sociedad estamos adoptando esta nueva capacidad, estas nuevas tecnologías, y tenemos que entender que en nuestra organización hay miles de agentes de inteligencia artificial que no se rigen por los procesos de alta, baja y modificación tradicionales de un empleado o de un usuario. Debemos comprender que es un proceso de transformación, ya que requiere un plan organizado y estructurado, un gobierno… Automatizar a medias puede no ser efectivo. Tenemos que adoptar capacidades de inteligencia artificial en la defensa, pero, como digo, de acuerdo a un entendimiento general de lo que estamos haciendo. La inteligencia artificial está transformando y ha transformado de forma muy rápida todos los ámbitos operativos de las organizaciones y de las personas; y la ciberseguridad no es una excepción. Hemos visto cómo los atacantes empiezan a formarse en la utilización de inteligencia artificial para hacer ataques más rápidos y más sofisticados. Pero también hay que ver la inteligencia artificial como una herramienta, como un arma defensiva, porque permite estar mejor preparados e identificar ataques de una forma más rápida y más segura. Por tanto, es una tecnología que se puede calificar de doble uso. Todavía no hay ataques de la inteligencia artificial actuando como agente de ciberseguridad de forma autónoma, salvo alguna noticia reciente que tiene algún componente publicitario. Pero sí que, probablemente, en breve plazo podrá ser una realidad. Por tanto, los principales cambios que deberíamos ver desde el punto de vista de las organizaciones es que tienen que estar mejor preparadas para adelantarse a este tipo de ataques que se estén desarrollando o se vayan a desarrollar con un componente de inteligencia artificial más potente. Esto obliga, sobre todo, a un replanteamiento profundo de la estrategia de control y de gobernanza de los datos en las organizaciones. Los datos, la seguridad y la inteligencia artificial tienen que ir de la mano, y, por tanto, la gobernanza debe tener un componente transversal.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTI4MzQz