18 red seguridad tercer trimestre 2026 Patrocina sobre la mesa empresa que esté parada la máquina que imprime etiquetas, y elegir las medidas de recuperación en función de esa respuesta. “Tenemos que ser los traductores de la ciberseguridad”, dijo sobre el papel de los responsables de seguridad. Y es que hablar de vulnerabilidades y parches no basta si la dirección desconoce la pérdida de servicio que representan. Dorado, de Ávoris, trasladó esa idea a la aviación, donde una interrupción puede encadenar retrasos y afectar a la seguridad operacional. “Es muy importante que el consejo no te llame a consulta cuando haya un problema, sino que lo haga antes”, sostuvo. A la hora de defender una inversión, prefiere explicar lo que se preserva. “Yo no protejo los sistemas, no protejo las aplicaciones; protejo el EBITDA, protejo la rentabilidad, protejo el valor de la compañía…”, aseguró. Por este motivo, reclamó implicación de toda la dirección. El mismo vínculo entre tecnología y operación orienta el trabajo de Metro de Madrid. “El riesgo de ciberseguridad es un riesgo operacional”, señaló Martínez, su CISO. Cuando la entidad lanza un proyecto con plazos ajustados, su equipo busca calcular ese riesgo e incorporar las medidas al presupuesto desde el principio. “Cada vez que se inicia un proyecto, hay una parte de ciberseguridad que se integra en el proyecto”, reconoció. La contratación presenta, sin embargo, un equilibrio difícil. Pedir garantías a un proveedor puede reducir las ofertas disponibles, mientras que aceptarlo sin controles deja expuesto un servicio del que se depende. Esa presión por llegar antes al mercado explica otra advertencia de González, de Logista. “En el diseño ya contemplo la parte de la ciberseguridad”, afirmó. Revisarla cuando el sistema ya funciona obliga a corregir decisiones tomadas y puede retrasar la actividad que se pretendía acelerar. En una cadena con múltiples integraciones, saber quién presta cada servicio y qué ocurrirá si falla importa tanto como proteger la conexión. Nuevas herramientas El debate sobre la tecnología operacional (OT) mostró por qué algunas mejoras necesitan tiempo. En Metro, recordó Martínez, “tenemos sistemas de señalización cuya vida útil puede ser de 30, 35 o 40 años”. La integración de los equipos de IT, OT y comunicaciones ha facilitado una política global, pero hay componentes que no admiten una actualización o una intervención ordinaria. En logística también conviven automatismos de almacén, cintas y equipos de frío con aplicaciones recientes. Inventariarlos y separar los sistemas más expuestos son pasos previos a cualquier tipo de protección completa. Y en este entorno, ahora la inteligencia artificial abre nuevos riesgos y llega a las organizaciones a gran velocidad. Núñez, de OnRoute SCM, alertó de documentos que pueden contener instrucciones ocultas para alterar el comportamiento de una herramienta y de aplicaciones desarrolladas internamente sin revisión suficiente. “Nos está ayudando a mejorar y agilizar procesos; pero también está abriendo brechas”, señaló. La facilidad para construir una solución no acredita que sus datos, accesos y conexiones estén protegidos. Bernal, de Logifrío, puso el foco en la información que los propios empleados entregan a estos servicios. “Estamos teniendo ya problemas incluso con directivos que están haciendo un mal uso de la IA”, explicó al reclamar reglas sobre qué datos pueden introducirse. Vesga, de CEL, reunió las vulnerabilidades discutidas en cuatro frentes relacionados entre sí: personas, tecnología, datos y colaboradores. “Hay que poner mucho esfuerzo al respecto de la cultura organizativa”, concluyó. La formación debe llegar a quienes usan las herramientas y a quienes autorizan sus usos. En Ávoris, Dorado describió controles para impedir la salida de información sensible y el empleo de IA para encontrar vulnerabilidades y agilizar respuestas; mientras que Peribáñez pidió una política clara y aplicable a toda la plantilla. “Ahora lo que más prisa corre es el buen uso de la IA”, subrayó. La conclusión de la mesa redonda no fue detener la adopción tecnológica, sino conocer bien las dependencias y los datos antes de decidir cómo utilizarla. La continuidad del transporte y la logística se juega tanto en la protección como en la capacidad de recuperar el servicio cuando una pieza falla.
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