Red Seguridad 112

red seguridad primer trimestre 2026 59 reportaje García Díez, de Microsoft, introduce otro riesgo emergente con fuerte impacto empresarial e institucional: la proliferación de agentes de IA no gobernados o Shadow AI. “El último informe Microsoft Cyber Pulse señala que más del 80 por ciento de las grandes organizaciones ya utiliza agentes de IA en sus procesos, muchos de ellos desarrollados con herramientas de bajo código. Esta adopción acelerada amplía la superficie de ataque y subraya la necesidad de integrar la seguridad desde el diseño, con visibilidad, controles y principios como zero trust”, sostiene. De Vasselot, de Prim’x, por su parte, subraya la relevancia del cifrado y la futura presión de la computación cuántica. “Europa debe aprovechar tecnologías cada vez más potentes sin comprometer la protección del dato, ni la seguridad de sistemas sensibles”, explica. De ahí que la compañía insista en la necesidad de “conciliar innovación, soberanía digital y gestión del riesgo, reforzando sistemas de intercambio de información y desplegando cifrado certificado en todos los países”. Asimismo, Thomas Merinero, de NTT Data, pone el acento en la necesidad de un enfoque integral de ciberdefensa, donde prevención, inteligencia de amenazas, respuesta coordinada y recuperación funcionen como un ciclo completo. A esa visión añade tres palancas imprescindibles: “Colaboración público-privada, talento especializado y cumplimiento normativo sin perder agilidad”. En otras palabras, Europa no necesita únicamente más herramientas, sino más capacidad de integrar personas, procesos, tecnología y coordinación institucional. Ahora bien, este escenario también abre otras oportunidades. Es más, las compañías tecnológicas consultadas insisten en que la presión actual puede convertirse en una ventana para fortalecer la autonomía tecnológica europea. Wacogne, de Cyberwatch, habla abiertamente de soberanía sobre plataformas y datos; De Vasselot, de Prim’x, reclama unificación de competencias y recursos entre Estados miembros; Gómez y Sánchez, de Leet, ven una oportunidad clara para financiar e impulsar una industria europea propia de ciberdefensa; García Díez, de Microsoft, defiende una soberanía digital entendida no como aislamiento, sino como protección de datos, identidades y sistemas críticos bajo estándares europeos de seguridad, transparencia y control; Aliaga, de ESET, ve necesario anticiparse a las ciberamenazas evolucionando hacia capacidades de respuesta casi en tiempo real; y Thomas Merinero, de NTT Data, está convencido de que este escenario puede fortalecer la autonomía digital europea, impulsar la colaboración entre Estados y sector privado y desarrollar capacidades propias en ciberdefensa, inteligencia de amenazas e innovación tecnológica. En este contexto aparece, precisamente, uno de los grandes ejes de los próximos años. Europa ha comprendido que depender de terceros para proteger activos esenciales no es solo una cuestión técnica o comercial. La resiliencia europea exigirá más industria propia, más interoperabilidad y más inteligencia compartida. Cómo actuar El ataque contra la plataforma Europa ha servido de recordatorio. El mundo afronta una fase de convulsión geopolítica en la que el ciberespacio ya forma parte de la presión estratégica sobre instituciones, economías y sociedades; y Europa no es ajena a ello. Es cierto que tiene regulación, inversión, agencias, estrategia y una conciencia mucho más avanzada que hace solo unos años. Sin embargo, también arrastra asimetrías, déficits de talento, dependencia tecnológica y una brecha operativa frente a adversarios más rápidos y más automatizados. La buena noticia es que el Viejo Continente ya no discute si debe actuar, sino cómo hacerlo con una mayor cohesión y velocidad. Las empresas tecnológicas consultadas coinciden en que el momento exige pasar de la madurez normativa a la resiliencia efectiva. Y es que la verdadera prueba del escudo digital europeo no estará en la aprobación de nuevas normas, sino en su capacidad para anticipar, resistir y recuperarse cuando la presión vuelva a golpear. Y todo indica que volverá a hacerlo.

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