130 red seguridad cuarto trimestre 2025 monográfico conectividad son todavía causas comunes de filtraciones y brechas de datos. Europa busca, con la Estrategia Europea de Ciberseguridad 2024-2027, crear un mercado común de soluciones tecnológicas y competencias digitales, fomentando la colaboración entre países y el desarrollo de tecnología soberana. El desafío es que las amenazas evolucionan más rápido que las leyes. Con la inteligencia artificial generativa, los atacantes automatizan procesos y crean ataques cada vez más sofisticados, capaces de engañar incluso a los sistemas más avanzados. Estrategias alineadas Garantizar la seguridad en la situación que nos encontramos exige una visión integral. No basta con tecnología o con buenas intenciones: hay que combinar herramientas avanzadas, formación continua y cumplimiento normativo. En el plano tecnológico, las organizaciones deben abandonar el enfoque tradicional de “proteger el perímetro” y pasar a un modelo basado en la identidad y el contexto. En este sentido, el enfoque zero trust (“nunca confiar, siempre verificar”) se ha convertido en el estándar. Permite evaluar constantemente a los usuarios y dispositivos antes de concederles acceso, reduciendo los riesgos incluso en entornos distribuidos o remotos. Junto a esto, las arquitecturas SSE (Secure Service Edge) y SASE (Secure Access Service Edge) se han posicionado como una respuesta sólida a la nueva realidad digital. Estas soluciones integran funciones de seguridad como CASB, SWG, ZTNA o DLP desde la nube, asegurando que todos los accesos y comunicaciones estén protegidos, sin importar dónde se encuentren los usuarios o los dispositivos. Pero la tecnología solo es una parte del rompecabezas. La concienciación del usuario sigue siendo clave. Las empresas deben promover programas de formación continua, simulacros de phishing y políticas claras sobre el uso seguro de los dispositivos. Fomentar una cultura de ciberseguridad implica entender que cada empleado puede ser tanto una vulnerabilidad como una defensa activa. El cumplimiento normativo también debe dejar de verse como una obligación y pasar a considerarse una ventaja competitiva. Cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos, la NIS2 o el ENS no solo evita sanciones, sino que refuerza la confianza de clientes y socios, mostrando un compromiso real con la protección de los datos. En este terreno, Symantec, parte de Broadcom, se ha consolidado como un referente en la protección de entornos conectados. Su plataforma Symantec SSE ofrece una defensa integral que combina control de acceso seguro, protección frente a amenazas, seguridad en la nube y prevención de fuga de datos. Esta integración permite a las empresas proteger a sus usuarios, datos y dispositivos de forma unificada, manteniendo la productividad y la agilidad que exige el mundo actual. Anticipándonos al futuro El futuro de la ciberseguridad y la conectividad de los dispositivos dependerá de nuestra capacidad para adaptarnos y anticiparnos. La seguridad dejará de ser un proyecto con fecha de cierre para convertirse en un proceso continuo, impulsado por la innovación y la colaboración. La inteligencia artificial jugará un papel crucial en este sentido, tanto en la defensa como en el ataque. Veremos sistemas capaces de predecir comportamientos anómalos, responder en tiempo real y aprender de cada intento de intrusión. En paralelo, los ciberdelincuentes usarán la misma tecnología para lanzar ataques más rápidos, personalizados y difíciles de detectar. También crecerá la importancia de la resiliencia digital: no solo evitar incidentes, sino garantizar la continuidad operativa cuando estos ocurran. En un mundo donde todo está conectado, la rapidez con la que una empresa se recupera será tan importante como su capacidad de prevenir. España y Europa están avanzando hacia una economía digital basada en la confianza, pero esa confianza solo será posible si aseguramos los millones de dispositivos que nos conectan. Las organizaciones que entiendan este desafío estarán mejor preparadas, más protegidas y, en definitiva, más fuertes frente a lo que viene. Porque la verdadera seguridad no consiste en construir muros más altos, sino en aprender a convivir con el riesgo de forma inteligente, coordinada y consciente. La ciberseguridad y la conectividad de los dispositivos dependerán de nuestra capacidad para adaptarnos y anticiparnos
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