Red Seguridad 111

124 red seguridad cuarto trimestre 2025 monográfico conectividad sitivos estén protegidos en cada nivel, desde sus chips internos hasta las aplicaciones nativas de uso diario. De la misma forma, los dispositivos portátiles, el hogar conectado o las soluciones en la nube conviven en un mismo entorno y cada eslabón de esta cadena puede convertirse en una puerta de entrada para amenazas. Además, es especialmente importante prestar atención al procesamiento de datos e información en la nube y que hardware y software trabajen de manera coordinada para garantizar la protección de credenciales, datos sensibles u otra información crítica. Confianza La confianza de los usuarios en sus dispositivos ha pasado a un primer plano y ahora los ecosistemas no deben actuar únicamente como un sistema de protección, sino también verificar constantemente de forma activa que no haya fisuras en las soluciones y herramientas de seguridad que integran los dispositivos. En este contexto, el paradigma zero trust se está consolidando como un estándar necesario en la era de la hiperconectividad y ante la expansión de los ecosistemas digitales de dispositivos inteligentes. El sistema de seguridad zero trust implica que nadie tiene acceso predeterminado o por defecto, sino que todo debe validarse previamente. De esta manera, se exige una verificación explícita para cada acceso y conexión, garantizando que las identidades se protejan y que los permisos se concedan siguiendo unos criterios de máxima seguridad. Un ejemplo de esta aproximación es la integración de capacidades de gestión inteligente de dispositivos como Knox Assets intelligence con soluciones SIEM y XDR como Sentinel, que permiten materializar el modelo zero trust en la práctica diaria de las organizaciones Aunque el enfoque zero trust debe ser una máxima cada vez más presente en las empresas tecnológicas, los usuarios también juegan un papel decisivo para su desarrollo. En la discusión acerca de la privacidad, aún existe una brecha significativa de concienciación movida por el desinterés y la aparente complejidad con la que normalmente se vincula esta conversación. Así pues, otro de los retos fundamentales que deben abordarse consiste en hacer entender a los usuarios la responsabilidad e importancia de la gestión de contraseñas, de la navegación en redes seguras o de cómo contar con dispositivos con una garantía de actualizaciones puede marcar la diferencia, entre muchas otras acciones que a menudo pasan desapercibidas. La verdadera innovación no se mide únicamente en velocidad, potencia o diseño, sino también en la capacidad de generar confianza duradera. Y esto, en un mundo hiperconectado, es una responsabilidad compartida. Desde las propias actualizaciones hasta el diseño, los dispositivos deben integrar unos estándares elevados de protección que no impidan una experiencia intuitiva y sencilla para los usuarios. Para ello, es necesario anticiparse y evitar las soluciones improvisadas consiguiendo ecosistemas sólidos sostenidos sobre la certeza de que nuestros datos, identidades y dispositivos están protegidos por defecto y por diseño. Una conectividad segura nos permite abrir puertas a nuevas formas de trabajo, ocio y comunicación, pero solo será sostenible si la innovación la protege de manera natural e integrada. El paradigma ‘zero trust’ se está consolidando como un estándar necesario en la era de la hiperconectividad

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