62 red seguridad tercer trimestre 2025 monográfico acceso seguro Vivimos un día a día en el que cada mañana nos despertamos con alguna noticia relativa al robo de bases de datos de grandes compañías o entidades gubernamentales, y de cómo nuevas normativas, regulaciones o leyes se orientan a la imposición de medidas para prevenir el robo de datos, principalmente personales. Posiblemente, esto sucede porque no nos hemos tomado lo suficientemente en serio el hecho de proteger nuestra vida, nuestra identidad, nuestro mayor tesoro: nuestra privacidad. ¿Es realmente el robo de credenciales algo tan grave en este momento? Probablemente no. Llevamos mucho tiempo regalando todo aquello que sirve para saber quiénes somos, cómo somos, cómo pensamos, nuestros miedos, nuestros deseos, nuestros gustos… Dejamos al alcance de todos nuestra vida, nuestras costumbres o incluso nuestros usuarios y contraseñas. Durante mucho tiempo no nos hemos preocupado de comprobar si en ese sitio que nos recomendó un amigo existían las medidas de seguridad adecuadas para que nuestro usuario y contraseña no aparezcan publicados en cientos de bases de datos robadas que cada día circulan por diferentes mercados de la Dark Web. Desde hace un tiempo cobra más sentido aquella frase que dice que el sentido común es el menos común de los sentidos. Pasamos por la vida sin pensar si lo que hacemos puede comprometernos. Seguramente casi todos conocemos, o hemos oído hablar, de alguna persona que decidió regalar algo tan personal como los datos biométricos obtenidos del iris a cambio de apenas 20 euros en criptomonedas. ¿Y cuántas de esas personas se plantearon que, con esa información, el día de mañana alguien podría hacerse pasar por ellas y acceder a cualquier sistema, vivienda o banco? Sin embargo, ahora nos llevamos las manos a la cabeza por la cantidad de denuncias sobre robos producidos mediante suplantación de identidad. A saber qué nos deparará el futuro con todo eso que hemos regalado, combinado con la ausencia de escrúpulos, el tiempo ilimitado, el dinero obtenido del cibercrimen y la potencia que proporciona la inteligencia artificial. ¿Cómo usan los datos? Probablemente hemos llegado a un momento en el que nuestra principal preocupación no debería ser si nos pueden robar datos personales o credenciales: ya los tienen. Lo que debe preocuparnos es cómo los usan o qué hacer para impedirlo. Personas, empresas y gobiernos estamos obligados a tomar medidas en este sentido. Pero ¿estamos preparados para renunciar a determinadas comodidades y aceptar que la usabilidad de los accesos a aplicaciones, transacciones, etc., disminuya con el fin de dificultar al delincuente suplantarnos y descubrir, una mañana, que hemos sido víctimas de un robo? Probablemente hemos llegado al momento en que no podemos esperar que, con un simple clic, hagamos una transferencia, realicemos una compra o presentemos y paguemos un impuesto. ¿Robo o regalo de credenciales? Ignacio Arrese Marcos CEO SmartHC No nos hemos tomado lo suficientemente en serio el hecho de proteger nuestra vida, nuestra identidad: nuestra privacidad
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